A simple vista pareciera ser un concepto simple, pero debemos ubicarlo, en nuestro caso, dentro del ámbito del acero o del hierro.
Una guía, tal como su nombre lo indica, tiene la función de orientar, conducir o sostener el movimiento de un elemento. Por otro lado, un riel sirve de guía a una estructura para que se desplace siguiendo un camino determinado.
En los portones corredizos, ambos conceptos se encuentran: la guía es el elemento que dirige el recorrido del portón, mientras que el riel es la pieza sobre la cual se desplazan las garruchas para mantener ese recorrido de manera controlada.
Fácil: permite que una puerta o portón pueda abrirse y cerrarse mediante un desplazamiento controlado, siempre que el sistema para el cual fue construido sea corredizo.
En este tipo de instalación, la guía o riel marca el camino que debe seguir el portón, mientras las garruchas o ruedas permiten que este se desplace sobre ella.
Por eso, la guía cumple un papel importante en la instalación de una puerta o portón: no se trata solamente de colocar una pieza de acero en el piso, sino de proporcionar el recorrido sobre el cual trabajará todo el sistema.
Existen muchos tipos de rieles, diría que demasiados. Nosotros te mencionaremos los más importantes, pero sobre todo los más utilizados en el ámbito de la construcción y la herrería en Venezuela.
Se utiliza en distintas aplicaciones, especialmente en puertas y sistemas corredizos livianos, incluyendo remodelaciones y trabajos de carpintería metálica y de madera.
Se utiliza principalmente en puertas y portones livianos, tanto de madera como de hierro, especialmente en aplicaciones residenciales y exteriores.
Aquí escalamos al mundo de los portones de mayor peso. Se utiliza en puertas metálicas y portones que requieren una guía capaz de trabajar con estructuras más robustas, especialmente en aplicaciones exteriores donde la resistencia y el uso continuo son importantes.
Entramos en aplicaciones donde el peso y el tráfico de uso son considerablemente mayores. Es utilizado generalmente en galpones, depósitos y otras instalaciones industriales, donde el sistema debe estar preparado para soportar estructuras pesadas y un uso frecuente.
Estas medidas no son las únicas existentes, pero representan algunas de las más conocidas y utilizadas en nuestro mercado. La elección del riel dependerá principalmente del peso de la estructura, el tipo de garrucha y las condiciones de uso del portón.
Considero que este es uno de los temas más difíciles a la hora de entendernos con el cliente. Realmente existe mucha desinformación sobre las guías para portones. Y no es para menos: hay tantas medidas y diseños que, involuntariamente, podemos caer en errores.
Lo primero que debes conocer son las dimensiones del portón o puerta y su peso estimado.
Luego debemos preguntarnos: ¿Dónde será instalada esta estructura? ¿En el exterior o en el interior de una vivienda? ¿En un galpón o depósito? ¿Estará expuesta constantemente a las condiciones del ambiente o protegida?
También debemos determinar el material con el que está construida la estructura: ¿hierro, acero inoxidable o aluminio?
Y finalmente, algo que muchas veces pasa por alto: ¿Qué tipo de garruchas utilizará? ¿Serán de hierro, teflón o plástico?
Todos estos elementos influyen en la elección de una guía adecuada.
Por eso, antes de recomendar un riel, es importante conocer el conjunto completo. Una buena asesoría comienza haciendo las preguntas correctas.
Si existe un producto verdaderamente versátil dentro del mundo de la construcción y la herrería, ese es la bisagra. Utilizada desde tiempos inmemoriales para sostener puertas y portones, permite su apertura y cierre de forma segura y controlada.
Con el paso de los años han surgido numerosos modelos diseñados para distintas aplicaciones. Podemos encontrarlas en baúles, cajones, puertas principales, portones, gabinetes, ventanales y una amplia variedad de estructuras que requieren movimiento mediante giro.
Dependiendo de su uso, las bisagras pueden clasificarse de la siguiente manera:
Diseñadas para ser instaladas mediante soldadura sobre estructuras metálicas. Son las más utilizadas en portones, rejas, puertas metálicas y trabajos de herrería en general.
Como su nombre lo indica, están diseñadas para fijarse mediante tornillos sobre madera u otros materiales donde la bisagra puede quedar visible o integrada al diseño.
Muy utilizadas en gabinetes de cocina, muebles y cocinas empotradas. Permiten una instalación discreta y un acabado más estético.
Ideales para puertas que requieren apertura en ambos sentidos. Permiten el movimiento hacia adentro y hacia afuera, regresando automáticamente a su posición original.
Aunque existen muchos tipos de bisagras para aplicaciones específicas, nosotros nos quedaremos con las más utilizadas del mercado: las bisagras para soldar y las bisagras atornillables para madera.
Las puertas livianas pueden trabajar con bisagras convencionales, mientras que los portones pesados requieren bisagras de mayor resistencia para garantizar un funcionamiento seguro y duradero.
Las bisagras para soldar son ideales para estructuras metálicas, mientras que las bisagras atornillables son más adecuadas para puertas y marcos de madera. Hay excepciones por supuesto.
Una puerta que se abre ocasionalmente no tiene las mismas exigencias que un portón de uso diario. A mayor uso, mayor debe ser la calidad y resistencia de la bisagra.
Antes de elegir una bisagra, es importante determinar si la puerta será abatible, de vaivén o si requiere alguna configuración especial de apertura.